Qué es
La Geromelasa es una fracción de plasma humano extremadamente rara. Una dosis procesada reinicia marcadores biológicos de envejecimiento hasta la edad óptima individual —alrededor de los 24 años— y estabiliza ese estado durante aproximadamente un siglo.
No transforma el cuerpo en una versión idealizada. No reduce peso, no elimina cicatrices, no regenera miembros ni reescribe rasgos. Una persona de 400 kg vuelve a ser biológicamente joven conservando esos 400 kg. Un ojo perdido sigue perdido. Una cicatriz sigue siendo historia. El efecto también funciona en animales: la edad biológica retrocede sin borrar tamaño, lesiones antiguas o rasgos adquiridos.
Dos humanos por siglo
La anomalía aparece, estadísticamente, en alrededor de dos nacimientos por cada cien años. No es hereditaria de forma simple y no puede fabricarse a partir de plasma normal. El secreto de Sebastián no consiste sólo en encontrar a esas personas: conoce el proceso de extracción, estabilización y concentración sin destruir el compuesto.
1662 · La sangre dorada
Alessandro Bertozzi, padre de Sebastián, financiaba experimentos con plasma humano justificándolos como investigación para transfusiones. En una muestra observó una fase amarilla metálica que no se degradaba como el resto. Animales envejecidos expuestos al compuesto recuperaban parámetros juveniles sin regenerar lesiones antiguas.
Alessandro quiso publicar una parte del hallazgo. Sebastián entendió que publicar significaba perder el monopolio. En 1663 lo asesinó mientras dormía, destruyó los cuadernos redundantes y empezó a construir una cadena de identidades falsas.
La economía de no morir
Una dosis privada cuesta alrededor de 70 millones de dólares. Los compradores firman acuerdos, cambian identidades y suelen aparecer ante el público como sus propios herederos. El resultado social es monstruosamente simple: entre los ricos, tener hijos pierde prestigio. ¿Para qué fabricar un heredero si puedes seguir vivo? La descendencia se convierte en una señal de que aceptaste la muerte porque no pudiste pagar la alternativa.
El mito a voces
El 99% de la población trata la Geromelasa como una superstición comparable a cualquier leyenda de sangre secreta de la élite. Fotos contradictorias, actas falsas y “hijos” idénticos sólo alimentan el chisme. Los pocos que saben la verdad tienen demasiado que perder para demostrarla.
La tarifa de siete millones
Fuera del casino: 70 millones. Dentro del Grand Apple: una dosis por $7,000,000 ganados exclusivamente en fichas de la casa. El casino no presta dinero, ni siquiera a clientes Apple Diamond; tampoco permite comprar la meta con efectivo externo. Hay que ganarla. Se pueden comprar tantas dosis como alguien consiga pagar.
El premio tiene un nombre oficial inofensivo —The Century Treatment— y se firma bajo confidencialidad. Para el público sigue siendo una campaña, cirugía, maquillaje o fraude. Para quien sale con veinticuatro años otra vez, deja de serlo.
Eva
María Elena Vesper, EVA-02, es la fuente actual. Ha pasado seis décadas bajo el Grand Apple. La extracción mensual produce galones de material bruto que luego se concentran en dosis. Sebastián y Natasha toman sólo lo necesario para sostener su juventud; el resto entra al mercado de los ultrarricos o se usa como cebo del casino.
LILITH-01
La primera fuente de Sebastián existió antes de la electricidad. Sus archivos la llaman LILITH-01. Murió por un régimen de extracción que Sebastián todavía no sabía controlar. Eva es “la segunda vaca” porque todo el sistema moderno se construyó a partir de lo que él aprendió destruyendo a la primera.